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Above All: Una Historia De Vocación

Erich Martens Ripamonti

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Lo describen como un hombre sencillo, dedicado a los demás, que siempre –a pesar de lo difícil de la situación– esta alegre. A sus 97 años, Joe recuerda de manera clara lo que fue su vida: de un trabajo logístico en los Estados Unidos partió a la guerra y después llegó al sacerdocio. Este es el relato de un hombre cuyo mantra es: “todos, hasta el más malvado, tienen derecho a ser salvados”.

Corría el año 1944. Era agosto y dos meses antes, las costas de Normandía habían sido testigos de la mayor invasión por mar de la cual tenga registro la historia moderna. Fue durante esos días de verano cuando, feliz de poner los pies sobre la tierra, un joven teniente estadounidense desembarcó en Puerto Said, Egipto; entrando en el conflicto bélico más importante del siglo XX.

A 70 años de ese día, el padre Joseph Dorsey sigue sonriendo como ese joven teniente. Esta es la historia de un hombre dedicado al servicio. De un hombre que en vez de matar, quería salvar. De un hombre que tras ser soldado se convirtió en sacerdote. Esta es la historia de Joe.

EL HIDALGO Y EL ESCUDERO

Rafael Benavente o “el Rafa” como lo llama todo el mundo lleva poco más de 20 años trabajando en el colegio Saint George’s College, pero 50 si contamos cuando fue alumno. Fue en su tiempo de estudiante cuando conoció al sacerdote Joseph A. Dorsey, que en ese entonces hacía clases de matemáticas. Mientras conduce hacía el sector suroriente de la capital, recuerda cómo sus caminos se cruzaron.

“El father Dorsey es como un tío para mí. Él era muy cercano a mi familia”. Rafael recuerda que, con nueve años, junto a sus padres solían visitar la casa de la congregación, donde este “gringo con alma de niño” siempre los recibía.

La historia se remonta varios años atrás. “El mejor amigo y ex compañero de mi papá, el señor Jorge Cánepa, fue el primer chileno que se convirtió en sacerdote de la Congregación de Santa Cruz”. Durante su tercer año de estudio en el seminario, Cánepa se topa Joseph Dorsey, un joven veterano de guerra que había decidido seguir el sacerdocio. “Ambos se volvieron compinches. Uno escribía guiones mientras el otro conseguía todos los materiales para producir la obra. Si uno sacaba las fotos, el otro las revelaba. Creo que cualquiera al que le preguntes te diría que eran y son como Don Quijote y Sancho Panza”.

Padre Joseph A. Dorsey CSC junto a alumnos del colegio Saint George’s College

Ambos sacerdotes eran visitados regularmente por la familia en la casa de la congregación.  Mientras Cánepa y sus padres conversaban de filosofía, literatura y teatro; el father Dorsey le contaba a Rafael sus historias sobre la guerra, el tiempo que pasó en el Frente del Pacífico,  y todas las veces que se salvó al filo.  “Fue así como conocí a este gringo que había estado en la guerra, que había pasado por todos los continentes, un tipo fanático de la tecnología, al punto que llegaba a parecer un niño como yo”.

 El gringo que conoció Rafael contradecía la idea que hasta el momento tenía de los sacerdotes. Este era un “cura hippie”, que llegaba al colegio montado en una Harley Davidson con chaqueta de cuero. “Era un cura que siempre estaba feliz, y se esforzaba porque el resto lo estuviera”.

En la comuna de La Florida, un viejo portón resguarda la nueva residencia para mayores de la congregación de Santa Cruz en Chile. En el estacionamiento está el padre Jorge Cánepa junto al Hermano Donald Kuchenmeister, alegres de recibir visitas.

Entramos por la cocina. Aquí, un hombre de 97 años lee el diario, mientras el sol de la tarde le pega por la espalda. Tiene el pelo completamente blanco, se encorva un poco hacia adelante; junto a él una caminadora. Cuando aparecemos, ve a Rafael, y en un buen espanglish lo saluda feliz. “Éste joven es estudiante de periodismo, quiere escribir una historia sobre ti”. “¿A sí? –Pregunta Joe-. “Bueno, no sé qué cosa interesante pueda contarte, pero si quieres podemos conversar… ¿Qué te gustaría saber?”.

PRIVATE JOSEPH A. DORSEY

Las primeras estrellas empiezan a vislumbrarse y el living, de a poco queda a oscuras. Me muestra una foto, con su uniforme de servicio. “Esa era mi Colt 45, una pistola con la que de un solo disparo eras capaz de poner en el suelo a alguien”. Guarda silencio un instante y responde: “no se podía decir abiertamente que no querías matar a nadie. Éramos soldados del ejército estadounidense y se esperaba que protegiéramos a nuestros compañeros, que lucháramos”.

Joseph A Dorsey el día despues de haber acabado su instrucción militar

Era la mañana del 7 de diciembre de 1942. Como todos los días, Joe se encontraba trabajando en la oficina de tráfico de la Federal Metal Co., cuando la noticia del ataque a Pearl Harbor sonó en la radio.  “Es difícil describir qué fue lo que pasó conmigo en ese momento. Me sentí enfermo… furioso incluso. Se suponía que contábamos con uno de los servicios de inteligencia más preparado del mundo, y aun así, no habíamos podido prevenir un ataque dentro de nuestro territorio… un mes después fui llamado a entrar en servicio”.

Inscrito en la Fuerza Aérea, el padre Dorsey decidió postular a la escuela de pilotos. “Cuando la gente descubre que serví en la Fuerza Aérea durante la segunda guerra mundial, suelen pensar que piloteé aviones de combate. Lo triste es que nunca pude estar al mando de uno, no oficialmente al menos”. Al hacer las pruebas, descubrió que padecía un tipo de daltonismo, que aunque no era incapacitante, significaba que nunca podría estar a cargo de un avión.

Durante la guerra, Joe vive varias “salvadas al filo”, experiencias que años después, lo hicieron sentir que había algo preparado para él. “Cuando llegamos a Egipto, solo lo hicimos quince de nuestra compañía. Al embarcarnos en New Jersey, fuimos designados para supervisar los suministros, por lo que el resto de la compañía subió en otro transporte. Tres días después supimos que habían sido hundidos en el mediterráneo”. En otra ocasión, el funeral de un amigo lo hizo llegar tarde a un vuelo que todas las semanas realizaba sin falta para abastecer diferentes zonas del frente chino. “Horas después supimos que los habían derribado”.

Teniente Dorsey al momento de desembarcar en el puerto de Said, Egipto.

Mientras habla de la guerra, hay un episodio que recuerda con mucha claridad. “Una vez –mientras almorzaba con mi tripulación en un restaurant de Calcuta, India-, llegaron instrucciones que decían que debíamos ir a China. El problema era que nuestros pilotos no habían cumplido con la cantidad necesaria de horas de vuelo para hacer ese viaje. En ese momento, uno de mis compañeros bromeo diciendo que podíamos viajar a las Filipinas y comprar bananas. El tema es que lo hicimos”.

La risa de Joe se siente como si él no estuviera aquí. Por un instante está nuevamente con sus compañeros, conduciendo un jeep cargado de plátanos de vuelta al avión. “Éramos un desastre. Muchas de las cosas que pasaron en ese entonces no estaban, como se dice, in the script, pero nos divertíamos harto con situaciones como esas”.

Cuando llegaron a China, a una localidad de la provincia de Chongqing,  se encontraron con la cruda escena de familias enfermas, niños que no eran más que huesos y piel. “El Ejército podía pasar con un avión por encima de este pueblo en particular y soltar fruta fresca y medicinas. Pero estábamos en una guerra, y las personas no hacían simplemente lo que querían”.

“Ver a esas personas, esos niños muriendo por desnutrición eran suficiente justificación para mí, eran seres humanos que necesitaban ayuda. No lo pensamos. Con mis compañeros cargamos los camiones y los repartimos en la población”. Me mira a los ojos y dice: “El lema de la Fuerza Aérea es above all, y si nos jactábamos de ser los más grandes, no podíamos quedados sentados. Yo no fui a la guerra a matar personas. Yo fui a la guerra a salvar vidas”.

Hacía el final de la entrevista, le pregunto por lo peor que vivió en la guerra. Repite la pregunta en voz baja, y lo piensa un instante. Su expresión es la de un hombre que revive en su cabeza varios momentos de su vida y medita. “Nunca puede entender, y nunca encontré a nadie que pudiera explicarme porque soltamos las bombas en Hiroshima y Nagasaki. Con esas bombas destruimos, no solo una, sino dos ciudades completas”.

“Siempre me contestaron que era necesario, pero hasta hoy no veo el punto. Quizás nunca tuve el conocimiento técnico para ser un buen estratega, quizás no tenía el conocimiento para ser un buen comandante militar, porque hasta hoy no puedo ver porqué, después de volar una ciudad por completo, fue necesario destruir otra. Porqué habría tenido yo que matar a todas las personas para demostrar que tengo el poder”.

Parece que ya termino, pero justo cuando voy a despedirme me detiene: “Todas las vidas, incluso de aquellos que hacen maldad, tienen derecho a ser salvadas”.

VOCACIÓN DE SERVICIO

En marzo de 1946, a un año de haber terminado la guerra, el para entonces Capitán Joseph A. Dorsey regresa a Hammond, Indiana –su ciudad natal–, donde rápidamente vuelve a su antiguo empleo. Sin embargo, con el pasar de los meses, una inquietud empezó a crecer dentro de él.  “Había vivido cosas que me hicieron sentir que quizás tenía una misión. Qué tal vez había algo preparado para mí”.

Según cuenta Joe, una serie de señales fueron demarcando un camino, que de apoco lo guio hacía la congregación.  “Mi padre había estudiado en la Universidad de Notre Dame, donde había participado misionando en varios proyectos pastorales”. De esta forma, la congregación siempre estuvo cerca de su familia, al punto que “los mismos sacerdotes veían a comer a mí casa”.

Padre Joseph A. Dorsey al momento de ser ordenado sacerdote en la Congregación de Santa Cruz

Mientras hablamos, recuerda un incidente en que él y la congregación se cruzaron, y hay algo en ese evento que lo marcó. “el día que debía tomar el tren de Chicago a New Jersey, estaba nervioso. Estaba a días de partir a la guerra y no sabía qué esperar. Mientras estábamos en la estación, vi a un grupo de misioneros que partían en la dirección contraria, y al verlos los reconocí de los retiros a los que asistía mi padre. Los ayudé con su equipaje, y cuando ya estaban listos para partir, les desee buena suerte. En ese momento empezó mi curiosidad por la labor que la congregación hacía”.

Ya en la guerra, el no estar peleando en el frente no implicó que hubieran experiencias que lo marcaron. La pérdida prácticamente completa de su compañía tras desembarcar en África, así como la ocasión en que pudo ayudar a quienes lo necesitaban lo hicieron reflexionar aún más sobre la razón que podía haber detrás de todo.

Fue así como en el ‘48, tras asistir a un retiro religioso con su padre, le confiesa que quiere entra al seminario y ser sacerdote. “Si sientes que es lo que debes hacer, hazlo hijo”, le respondió. Un mes después Joe entra al seminario de la Santa Cruz.

UN HOMBRE MUY GENEROSO

El padre Jorge Cánepa resulta ser todo un personaje. A pesar del Alzheimer del cual padece, sabe disimularlo muy bien, orgulloso de ser llamado un intelectual. “Cuando conocí a Joe me sorprendió su generosidad. Era un hombre que estaba dispuesto a darlo todo y lo dio todo por la congregación y su misión”. Intereses compartidos como la música, los libros y la filosofía fueron los que dieron inicio a su amistad, relación que a la fecha lleva 67 años.

Mientras ambos se sientan en la misma mesa, Cánepa hace un recuento de lo que él siente han sido los mayores logros de Joe. “Para empezar decir que el colegio le debe mucho. En primer lugar fundamos el departamento de audiovisual, y aunque para el 73 la FACh se ocupó de desmantelarlo, al volver la congregación el 81, volvemos a fundarlo”. Más adelante el padre Dorsey funda el archivo del colegio, convirtiéndose en su guardián oficial desde 1984 a 2012. También se encargó de hacer de capellán para la comunidad inglesa, realizando misas todos los domingos.

Para terminar la última entrevista, le pregunto al padre Jorge qué cree que es lo que más caracteriza a Joe. “Para molestar un poco a Joe, diré esto bien rápido para que no nos entienda: es un hombre que en todo momento, incluso en los momentos alegres, fue derecho a lo difícil. Es un hombre generoso, de una amplia trayectoria y que ha dedicado toda su vida a servir y hacer feliz a los demás. Un hombre muy querido por todos… y un gran amigo”

Tras decir esto, queda claro que la intensión del padre Cánepa fracasó.

Joe entiende perfectamente y sus ojos se llenan de lágrimas. No de pena, sino que de aprecio.

EPÍLOGO

El sol ya se puso. Los cinco días de entrevista acabaron. Al atravesar el umbral de la puerta, los tres moradores de la casa se despiden de mí. En medio está el padre Joseph A. Dorsey. Su expresión ha Cambiado. Parece estar retraído, reflexivo. En tres años podría cumplir un siglo y pareciera que recordar el pasado le ha hecho notar el peso de una vida. Una sucesión de acontecimientos que lo llevaron alrededor del mundo y que finalmente lo dejaron en Chile. En unas horas más volverá a su cuarto y quizás repase los álbumes de fotos. Pero a pesar de lo reflexiva de su expresión. El rostro de Joe se ilumina. Sonríe, y sus ojos –los mismos en que el Rafa vio el alma de niño, los mismos que en algún momento fueron testigos de la maldad, pero también de la posibilidad de redención- destellan con los últimos rayos de sol.

 

 

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Una derrota no anunciada

Blink

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La final de la Champions League convoca a muchos fanáticos en todo el mundo, siendo incluso considerado como el partido del año. Sin embargo, el duelo se vivió mucho antes en un conocido pub de Las Condes donde Liverpool FC Chilean Supporters Club, la comunidad oficial de hinchas del cuadro inglés  pudieron vibrar, disfrutar y sufrir durante los 90 minutos. Esta es la crónica.

Por Francisca Giroz y Diego Córdoba

Son las 11:40 AM y Maiko Montes, un fanático de Liverpool, está esperando para entrar. Recién a la una de la tarde podrán ingresar las personas al bar irlandés Flannerys por lista. En la nómina hay aproximadamente 200 personas inscritas y se espera que en el bar sean cien más de público.

Liverpool cautivó a Maiko cuando tenía 10 años- ya han pasado 17 desde entonces- y cuenta que su amor por el equipo sigue creciendo. “Llegué de Colombia a las 4 AM a Chile, a las 9 salí desde San Bernardo y ahora estoy esperando para ver el partido”, expresó el fanático que esperaba que su club ganara la final de la Champions League ante el todopoderoso Real Madrid.

 

Al entrar al bar se ve que está ambientado con accesorios propios de Irlanda. Pero más allá de lo físico, los asistentes también tienen un modo de actuar de país desarrollado. Vale decir que no todos son escoceses, ingleses o irlandeses; la mayoría son chilenos. Pero se comportan a la altura de un partido digno del primer mundo.

En cada mesa hay al menos dos shops que a medida que transcurre el juego van bajando, el público sigue atento cada jugada del equipo de sus amores. Cada vez que hacen una buena jugada, aplauden. Cuando el Real Madrid hace un movimiento que daña a un jugador de Liverpool los fanáticos abuchean, garabatean y hasta ahí.

 

En el primer tiempo nada pasó, pero en el segundo hubo un gol de la corona española tras un grueso error del arquero; luego uno del creciente inglés. El público estaba en su salsa, contentos festejaban hasta que los hispanos metieron dos goles; obras que los produjo, precisamente, un británico.

Esto no lo veía venir nadie, sobre todo porque el favorito en la Liga de Campeones era Liverpool.

A las 4:30 PM ya no había nada más que decir ni que hacer, la gente se fue retirando de a poco del bar, sin escándalos, como verdaderos caballeros.

 

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#Pontecómodo

El momento de Palestina e Israel contado por una chilena-israelí

Diego Cordoba

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El pasado 14 de mayo fue una fecha clave para Israel. No solo cumplió 70 años de vida independiente, sino que también se inauguró la nueva embajada de Estados Unidos en Jerusalén, siendo el primer país en colocar sus oficinas diplomáticas en Tierra Santa. Un movimiento que causó alegría entre ambos Estados pero a la vez gran disgusto en el sector árabe, mostrando su descontento con una violenta manifestación en Gaza que ha cobrado la vida de más de 60 personas, la más sangrienta desde 2014.

Sin embargo, desde el mismo sector israelita afirman que mucha información que llega a occidente es manipulada por los mismos palestinos y sus aliados para generar un odio antisemita y antisionista injustificado, lo cual ha generado malestar tanto en la población como en el mismo gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu.

Para analizar de mejor manera esta situación, Blink se contactó via Skype en exclusiva con Sivan Gobrin, vicepresidenta y vocera de la Comunidad Chilena en Israel. Antes de entrar en profundidad sobre el conflicto palestino-israelí, la periodista graduada de la Universidad Diego Portales comentó que en varias oportunidades ha sufrido discriminación por su origen judío, la más reciente ocurrió hace pocos días en Facebook en el cual varios colegas la han insultado, siendo “defensora de los sionistas culiaos” uno de los comentarios más fuertes que ha recibido.

Con siete horas de diferencia entre Israel y Chile Continental, Sivan agradece la oportunidad para expresarse durante la ya noche israelí.

 

Foto vía Twitter @sivangobrin

El conflicto que divide a los vecinos 

-¿Cuál es la situación que viven los compatriotas?

-Acá hay alrededor de 10 mil chilenos ,es la comunidad más grande que hay en la zona. No todos son judíos ni tienen residencia definitiva. Como chilenos estamos igual de preocupados como todo ciudadano, cada uno tiene su ideología al respecto pero en general cuando uno está en un país donde hay cierta inestabilidad política uno se preocupa por su bienestar, el de su familia y quiere vivir tranquilo. Como parte del directorio de la Comunidad estamos preocupados por la información que llega a Chile.

-¿Cómo se vivió el traslado de la embajada de EE.UU a Jerusalén?

-Ha sido un tema bastante tocado. Hay que aclarar algo: la gente cree que los últimos enfrentamientos empezaron con el traslado de la embajada y no es así. El intento de entrar al país mediante la infiltración por parte de terroristas de Hamas empezó en marzo donde el grupo hizo un llamado por Facebook para cometer atentados a civiles, y obviamente el tema de la embajada incrementó la tensión porque los palestinos no ven a Estados Unidos como un interlocutor que pudiera ayudar a mejorar las negociaciones de paz.

-¿Cómo se ha vivido allá la manipulación de información que llega a Chile? Según lo que han comunicado Hamas reconoció que de los 60 fallecidos del último atentado, la mayoría pertenecían su agrupación.

-Nos da mucha impotencia al ver cómo está llegando la información, porque en un principio cuando hay un conflicto que es muy lejos llega a goteos, no exacta. Pero con la rectificación del grupo Hamas por la prensa palestina fue como… ¡uff!, no eran civiles los que estaban muertos, no es que Israel esté disparando a cualquier parte, su objetivo nunca ha sido disparar civiles sino que terroristas que matan civiles israelíes que se infiltran en territorio soberano israelí y que hacen atentados. Ha pasado que se han metido por túneles subterráneos y que han entrado a casas de familias que viven cerca de la frontera con Gaza, matando familias enteras.

-¿Qué medidas ha tomado Benjamin Netanyahu y si efectivamente hay control militar tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza?

-Netanyahu viene de un partido más de centro derecha al igual que todos sus asesores. Hay que aclarar que Israel no tiene control militar dentro de Gaza, se retiraron en 2005 cuando el primer ministro era Ariel Sharón. Dejó el territorio en manos de Palestina y después Hamas se tomó el poder desviando la ayuda humanitaria que recibían. La condición de los ciudadanos en Gaza no es por culpa de Israel, es por culpa de Hamas.

-De hecho la única ayuda humanitaria que entra a Gaza es a través de un paso que se llama Kerem Shalom, un paso por Israel. La frontera que tiene Israel con Egipto está completamente bloqueada, ellos no dejan entrar ayuda a Gaza. Sí existe un bloqueo marítimo porque ya han entrado barcos provenientes de Irán para financiar a Hamas con armamento.

-Por otro lado, la situación en Cisjordania es gobernada por Fatah con el presidente Abás que estuvo en Chile hace poco y que vendría a ser un poco más moderado que Hamas. Entre ambos grupos están muy peleados sobre cómo deberían gobernar a Palestina y al final eso afecta a los palestinos.

-Pero no han faltado las declaraciones en que el mismo Abás ha llamado a “viernes sangriento” en contra de Israel pero se supone que las negociaciones vienen más por parte de Fatah que Hamás que es un grupo terrorista que ni siquiera reconoce la existencia de Israel. A diferencia de Fatah que reconoce “dos Estados para dos pueblos”.

-¿Y el actuar de los vecinos como Irán, Arabia Saudita, El Líbano?

-Es complicado porque lamentablemente los países árabes de nuestro alrededor siempre han usado a los palestinos como escudo para pelear guerras que físicamente no quieren participar. Israel tiene tratado de paz con Jordania y con Egipto, ¿por qué no podría tener lo mismo con Siria, con el Líbano si se ha podido? Se sabe que Irán sigue subvencionando a Hamas y que quiere instaurar su ideología como si todo el territorio fuera musulmán extremista. Pero no van a poder.

“Hace poco apareció la Casa Central de la Universidad de Chile toda vestida con banderas palestinas, con carteles con frases terribles… Eso no soluciona nada el conflicto, estás haciendo un daño, estás intoxicando la cabeza de la gente que no es ni palestina ni israelí ni judía sin siquiera informase. A muchos no les interesa saber el lado israelí”.

Una visita agradable. No para algunos

Hace pocas semanas el presidente de Palestina, Mahmud Abás, realizó una visita de Estado a Chile reuniéndose con Sebastián Piñera en La Moneda. Un viaje de la máxima autoridad árabe que significó alegría para los descendientes palestinos pero que también significó rechazo para un grupo que considera a Abás como “terrorista y genocida” por el actual conflicto. Sivan comenta que el gobierno de Abás “está súper debilitado, lleva muchísimos años en el poder y hace poco se autoproclamó nuevamente presidente, más bien fue reelegido pero de forma interna”.

-Con la visita de Abás, ¿Cómo ha tratado el Estado chileno su apoyo hacia Palestina?

-Cuando nosotros nos enteramos que Abás iba a ir a Chile, a Cuba y a Venezuela… imaginen con quién están relacionando al gobierno chileno. Están legitimando algo que todavía es muy sensible. Obviamente el presidente Piñera lo tenía que recibir porque era una visita diplomática. A mí me gustó mucho lo que dijo Piñera en su Twitter ya que ha sido el primer presidente en mucho tiempo que habla que Chile apoya “dos Estados para dos pueblos”, está reconociendo el derecho a Israel de existir y de Palestina a tener su propio Estado, y eso es lo que todos queremos.

-El problema es que gobiernos anteriores nunca lo habían reconocido.. Hoy hay algunos senadores y diputados que apoyan mociones en contra de que Chile e Israel tengan acuerdos aduaneros. Es ridículo cómo se ha extremizado, cómo los políticos y estudiantes han tomado una postura pro-Hamas intentando boicotear las negociaciones comerciales, eso le haría bien a ambos países tener relaciones bilaterales.

-Hace poco apareció la Casa Central de la Universidad de Chile toda vestida con banderas palestinas, con carteles con frases terribles… Eso no soluciona nada el conflicto, estás haciendo un daño, estás intoxicando la cabeza de la gente que no es ni palestina ni israelí ni judía sin siquiera informase. A muchos no les interesa saber el lado israelí. Cuando estás cubriendo un conflicto es básico conocer ambas caras de la moneda y Chile se ha puesto muy extremista en este sentido y se han empeñado en intoxicar la opinión pública.

-¿O sea que el apoyo a Palestina se debe más a un sentimiento antisionista a los judíos que a un soporte como tal a la causa palestina?

Yo creo que es una mezcla. En Chile está la comunidad más grande de palestinos fuera de Medio Oriente, cerca de 400 mil que no son musulmanes, son cristianos que se fueron cuando el Imperio Otomano los echaron porque no querían ir al ejército por su condición musulmán.

NdR: El Imperio Otomano controló el territorio que hoy comprende Israel y Palestina antes de la llegada del Imperio Británico en 1920.

-Después muchos se fueron en 1948 cuando se creó Israel. La gente ha ido cambiando, nuestros abuelos judíos y palestinos hacían negocios juntos y no había problema. Hoy las generaciones están mucho más polarizada, hay un grupo de universitarios que quieren meter el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) y la postura que toman es muy extremista porque no reconocen el derecho de Israel de existir, y hasta que ese derecho no se reconozca no hay con quien hablar.

-Tú le preguntas a cualquier israelí que va por la calle y la mayoría te dice “yo quiero vivir tranquilo”, “yo quiero que mis hijos vivan tranquilos” y la mayoría está de acuerdo con la solución de “dos Estados para dos pueblos”. Y de hecho los mismos palestinos árabes que viven dentro del territorio israelí también dicen eso.

-Pero no sé que ha pasado en los últimos 15 años en Chile que se ha puesto muy radical, muy antisemita. A mí me dicen “sionista tal por cual” y a mí no me ofende que me digan así, no es un insulto: Sionismo es un movimiento ideológico que nació a finales del siglo XIX donde los judíos tenían el sentimiento de volver a un Estado para los judíos pero nadie dice que no pueda vivir nadie más. Para los que me tratan de sionista, eso no es un insulto, obvio que soy sionista, no es algo malo pero ha tomado una connotación súper negativa y súper agresiva.

Abás culpó a los judíos del Holocausto por “su relación social con la banca”. ¿Cómo tomaron esos dichos?

-A mí me parece terrible esas comparaciones porque está banalizando un hecho histórico único en su tipo. Es algo ridículo decir que los judíos fueron perseguidos por su relación económica. Los primeros en entrar a la cámara de gas cuando eran deportados eran los ancianos y los niños, con eso ya no sostienes ese argumento. Obviamente la persecución era por el hecho de ser judíos.

-Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, se hubiera matado de la risa con ese argumento, si fuera por eso tendrían que haber matado solamente a los banqueros. Esos dichos fueron súper graves porque además se lo preguntó la prensa palestina y contestó en árabe y luego cuando le pidieron que se disculpara lo hizo en inglés. ¿Por qué él no puede pedir disculpas en árabe para que su propio pueblo entienda que esas declaraciones no van a lugar?

Sin salir del viaje de Mahmoud Abás a Chile, el presidente de Palestina fue recibido con honores tanto en el Palacio de La Moneda como en el equipo Palestino, donde tuvo la oportunidad de visitar las instalaciones, conocer al plantel de honor y ser condecorado con varios regalos, entre ellos la icónica y polémica camiseta del club que cambiaba el número 1 por un mapa de los antiguos territorios palestinos. En este caso, Abás recibió la dorsal 11.

Sivan reconoce que “tienen todo el derecho de recibirlo así porque es parte de su cultura y de su pueblo, es natural”.

Foto vía ANFP

 

“Es algo ridículo decir que los judíos fueron perseguidos por su relación económica. Los primeros en entrar a la cámara de gas cuando eran deportados eran los ancianos y los niños, con eso ya no sostienes ese argumento. Obviamente la persecución era por el hecho de ser judíos. Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, se hubiera matado de la risa con ese argumento, si fuera por eso tendrían que haber matado solamente a los banqueros”.

 

-Volviendo al plano futbolístico, hace poco por el torneo nacional se jugó Universidad de Chile Vs. Palestino y un grupo de Los de Abajo quemó una bandera israelita cambiando la estrella de David por una esvástica…

-Wow, no lo vi… Eso no ha llegado todavía acá.

 

Foto: Agencia UNO

 

-Este sentimiento antisionista/antisemita, ¿qué tan profundo puede llegar en la sociedad chilena, sobretodo donde está la mayor comunidad de palestinos fuera de Medio Oriente?

-¡Me parece terrible! (Con respecto a la quema de la bandera de Israel). Eso es pura incitación al odio, qué pena que en Chile todavía no exista una ley que regule eso. No es Fair Play, no es un ejemplo para una fecha de Primera División… ¡Es una vergüenza! No tiene cabida algo si en un partido de fútbol. ¿Qué mensaje les estás dando a los niños que van al estadio?

La gran victoria para el pueblo

Pero en medio de todo este conflicto, una alegría importante llegó a Israel. El país, al no poder participar en competencias deportivas ni artísticas por Asia debido a las tensas relaciones con sus vecinos árabes, sus representantes deben disputar todas las competencias por Europa. Un ejemplo fue la última edición del festival de música Eurovisión en el cual, precisamente, ganó Israel con la canción “Toy” interpretado por Netta Barzilai. Les dejamos la canción por si no la han escuchado.

 

 

-La canción, aparte de tener un mensaje feminista, algunos lo tomaron como un mensaje pro- Israel destacando el estribillo que dice “No soy tu juguete, estúpido”. ¿Esa victoria fue un orgullo nacional para el país?

-Israel es un país muy chico, no tiene un buen equipo de fútbol, no van nunca al Mundial, tienen pocas medallas olímpicas, no es como Argentina o algo que pueda darle una alegría al país. El hecho de ganar Eurovisión para acá fue una fiesta. Imagínate: todos hicieron un llamado para no votar por Netta, el tema de BDS, boicot… y al final ella gana… para nosotros fue un orgullo.

-Ella se hizo famosa por ser una cara diferente al resto de las mujeres de la competencia y manda un mensaje feminista pero nunca se usó la canción con otros fines. Creo que vi un meme en contra del BDS diciendo que “Israel no es tu juguete”; pero acá jamás se lo tomaron así, fue una alegría nacional, estaban todos orgullosos de ella.

 

“Queremos confiar en el de al lado. Queremos que este grupo terrorista se acabe (Hamas). Estudié con gente árabe y la tía del jardín de mi hija es también árabe. Como chilenos, como israelíes, como palestinos moderados, todos queremos vivir en paz”.

 

-Fue como ganar el Mundial…

-¡Claro! Imagínate cuántos años que no van al mundial, deportivamente es un desastre (risas).

 

-Netta se juntó con Netanyahu e hicieron el “baile del pollo” (relacionado con “Toy”) y al menos en el sector occidental causó polémica porque coincidió con los últimos enfrentamientos entre Israel y Palestina.

-Están mezclando peras con manzanas. Como te dije fue una alegría nacional. En Chile cuando gana la Selección o cuando hay una alegría van a La Moneda y se juntan con el presidente de turno independiente de lo que pase en el resto del país.

-Fue un triunfo importante para Israel y cayó justamente con los enfrentamientos en la frontera de Gaza, pero no creo que una cosa le quite importancia a la otra. No nos gusta lo que está pasando, queremos estar tranquilos pero la vida del israelí sigue.

-¿Qué espera para Israel a futuro?

-Todos queremos vivir tranquilos. Quiero caminar por la calle sin tener miedo a que me peguen un cuchillazo por ser judía, todos queremos vivir con fronteras seguras, incluyendo a palestinos. Queremos confiar en el de al lado. Queremos que este grupo terrorista se acabe (Hamas). Estudié con gente árabe y la tía del jardín de mi hija es también árabe. Como chilenos, como israelíes, como palestinos moderados, todos queremos vivir en paz.

Foto principal: 80grados.net

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El chileno que ya ganó la chaqueta verde culinaria

Diego Cordoba

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La próxima semana comienza una nueva versión del Másters de Augusta, el torneo de golf más importante del mundo. Son tantas las tradiciones que inundan el lugar, y en esa instancia participará un chileno pero en un evento igual de importante que el mismo campo de juego. Nicolás Barrios será el hombre encargado de las preparaciones durante la semana de competencia, codeándose con las personalidades más grandes de los Estados Unidos.

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