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Lo que NO sabemos sobre plantas medicinales

Fabián Villalobos

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en

 

¿Todo lo natural es bueno? ¿Qué importancia han tenido las plantas medicinales en la salud de la humanidad? ¿Qué me tomo para el dolor de guatita? ¿Puedo plantar mis propias plantas en casa? ¿Cómo puedo prepararlas de forma segura? ¿Qué precauciones debo tener? ¿Sirven realmente para solucionar los males que nos aquejan?

Esta y muchas preguntas más surgen cuando hablamos de plantas medicinales, un mundo enorme de especies que la naturaleza nos ha entregado y que día a día aumentan su popularidad bajo la creencia de que lo natural no puede ser malo.

Las plantas han acompañado al ser humano durante toda la historia, ya sea como alimentos, adornos, medicinas, venenos para deshacerse de los enemigos o bien para “conectarse con los dioses” y desconectarse de lo terrenal. Hablando del punto de vista medicinal, ¿cuál es el real impacto que han tenido en la historia? Alrededor del 25% de los fármacos que conocemos hoy en día y que están enfocados a resolver los problemas de salud que nos aquejan son provenientes de plantas y existen varios ejemplos que seguramente muchos conocemos.

Amapola y sauce, plantas de las cuales derivaron la morfina y la aspirina, respectivamente.

Ácido acetilsalicílico, la famosa Aspirina. Quizás uno de los medicamentos más utilizados alrededor del mundo y que goza de una fama mayor a la de Jesucristo y Los Beatles. Su uso se remonta a civilizaciones antiguas, como Egipto y Sumeria, y al uso que le daba el médico griego Hipócrates, donde se masticaba la corteza de sauce para aliviar dolores y fiebre. Muchos años más tarde, el químico alemán Felix Hoffmann obtuvo ácido acetilsalicílico de forma estable, lo que llevó a Bayer a lanzarla al mercado en 1899. Hoy en día no solo se usa por sus propiedades analgésicas sino que también por su efecto antiagregante plaquetario que ayuda en la prevención de infartos.

Morfina, algunas historias de nuestras abuelitas cuentan que a los bebés para que se quedaran dormidos les remojaban el chupete en agüita de amapola, con lo que los pequeños dormían plácidamente sin reclamar (muy drogados). Y como no, si las hojas y las semillas de la amapola se han usado en todo el mundo desde hace siglos para favorecer el sueño, calmar el dolor y conseguir una sensación de bienestar. El responsable de este efecto sedante es el opio que se puede extraer de la amapola, el cual contiene codeína y morfina, este último aislado a finales del siglo XIX y sigue siendo uno de los fármacos más usados para manejar el dolor y de ella se derivan todos los fármacos opiáceos que se usan hoy en día.

Estos son dos de los ejemplos más clásicos de fármacos derivados de plantas, donde se incluyen muchos otros, como la digoxina (derivado de la digitalis purpurea, utilizada para afecciones cardíacas) y el placlitaxel (utilizado para el tratamiento de varios tipos de cáncer, derivado de la Taxus brevifolia). Se podrían nombrar tantos ejemplo que podríamos estar un largo tiempo haciéndolo, pero eso ya es materia de otro artículo.

 

¿Puedo consumir una planta tranquilamente?

 

“Mala suerte Brayan” ¿Puede ocurrirnos lo que le sucedió a Brian?

 

Debemos tener muy claro que, las plantas tienen su lado bueno y malo, además de que no existe información para muchas de ellas. También debemos tener claro que las plantas tienen variados componentes en distintas cantidades, los cuales pueden interactuar entre ellos o bien con otros fármacos que estemos usando.

Si hay poca información sobre una planta, menos habrá información sobre la mezcla de ellas. Es por ello que es importante saber qué planta estamos consumiendo, cómo la preparamos y evitar un uso crónico, solo así podremos salvarnos de terminar como Brian. Tampoco podemos olvidar que existe una gran variedad de plantas tóxicas.

 

Quizá no nos devoren como una planta carnívora asesina extraterrestre terrorista nazi, pero pueden traer importantes problemas de salud.

¿Todo lo natural es bueno? La respuesta es clara: No. Y ejemplos hay muchos, como la cicuta, con la que fue ejecutado el famosos filósofo Sócrates en año 399 a.C. Más contemporáneo es lo ocurrido el año 2013, cuando los medios alertaban sobre el descubrimiento que la Aristolochia chilensis, conocida como “oreja de zorro” o “hierba de la Virgen María”, una planta que se encuentra entre las regiones de Atacama y O’Higgins y que es utilizada pupularmente para combatir la fiebre, regular la mestruación, bajar de peso e incluso provocar abortos,  era altamente cancerígena, provocando cáncer de riñón e hígado, debido a que genera mutaciones en el ADN. Tal vez estos ejemplos puedan parecer lejanos, ya que la mayoría jamás ha visto ninguna de las plantas anteriormente mencionadas, pero hay ejemplos mucho más cercanos, que pueden estar en nuestras casas o bien que son parte de la cultura popular debido a la fama de sus propiedades, que han pasado de generación en generación.

“Medicamentos herbarios tradicionales”                              

 

Plantas tradicionales chilenas.

Existes alrededor de 460 especies de plantas que son utilizadas por la población chilena con distintos usos, de las cuales solo unas 130 poseen algún tipo de validación científica. Con esta preocupación el Ministerio de Salud a principios de este siglo, se  introdujo oficialmente en el Reglamento del Sistema Nacional de Control de Productos Farmacéuticos las categorías de fitofármaco y de medicamento herbario tradicional.

– Fitofármacos son productos farmacéuticos terminados y etiquetados, cuyos principios activos son exclusivamente drogas vegetales.

– Medicamentos herbarios tradicionales, se consideran las plantas o partes de plantas, frescas o desecadas, enteras o trituradas envasadas y etiquetadas artesanalmente y rotuladas con la denominación utilizada por la costumbre popular en el ámbito de las tradiciones culturales nacionales chilenas.

Además en la misma línea de tomar en cuenta las tradiciones chilenas e informar a la población sobre un correcto uso de plantas medicinales, el Ministerio de Salud lanzó el año 2009 un libro llamado “Medicamentos herbarios tradicionales”, que contiene información sobre 103 plantas que son utilizadas en Chile. Todavía queda camino que recorrer, tanto en dar a conocer las medicinas tradicionales, como también en informar sobre las formas más seguras de consumirlas.

Mitos y verdades de algunas plantas consumidas en el país

 

La ruda debe ser una de las plantas más populares y de las más consumidas en el país, utilizada tanto para dolores menstruales como gastrointestinales, además de su uso ornamental y para espantar la mala suerte. Sin embargo se trata de un potente tóxico hepático, además de aumentar el riesgo de abortos y de aumentar el sangrado menstrual. Es por ello que se recomienda la manzanilla para los dolores menstruales y el llantén, bahilauén o la menta para dolor de guatita. Esta última es una planta bastante segura pero se debe consumir con moderación ya que tiene aceites esenciales que pueden ser irritantes.

 

 

 

Otra planta popular es la melissa, también conocida como toronjil, la cual posee un excelente efecto ansiolítico e inductor del sueño. Se trata de una planta bastante segura, pero se recomienda tener precaución al usar con otros fármacos con efecto sedante, como por ejemplo las benzodiazepinas (Clonazepam por ejemplo).

 

Otro ejemplo importante es la Hierba de San Juan, conocida por sus propiedades antidepresivas. Se debe tener precaución ya que interactúa con varios medicamentos y tener efectos peligrosos para la salud.

Finalmente mencionaremos el boldo, otra planta muy consumida, el cual tiene un efecto protector en enfermedad hepática leve a moderada, pero si se usa crónicamente, puede ser tóxico para el hígado.

 

 

Cinco minutos en agua caliente

 

¿Cómo prepararlas de forma segura? La mejor forma es por medio de una infusión, lo que consiste en remojar en agua caliente como máximo 5 minutos aproximadamente una cucharadita de hojas. Otras técnicas como decocción (hervir la planta) o la maceración (moler la planta) no son recomendadas debido a que se pueden liberar componentes tóxicos. Con 5 minutos en infusión nos aseguramos de extraer solo lo bueno.

 

La plantas nunca vendrán con la señal de peligro, por lo que es responsabilidad nuestra informarnos y consumirlas con responsabilidad.

         

Medidas para un consumo seguro                               

  • Es ideal que nosotros mismos plantemos en nuestros hogares para así estar seguro de lo que estamos consumiendo (esto va para todo tipo de plantitas). Resulta de vital importancia conocer el origen de la planta.
  • Evitar comprar mezclas que no sabemos lo que contienen.
  • Informarnos sobre efectos adversos e interacciones con medicamentos que podemos estar consumiendo.
  • Recordar siempre que se trata de auxiliares sintomáticos y no reemplazan el tratamiento médico.
  • Informar siempre a su médico sobre todas las hierbas que esté tomando y ante cualquier duda consulte tanto a su médico o al farmacéutico más cercano.

 

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