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De Kenia y de tarjetas verdes: una crónica a la inclusión

Diego Cordoba

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Apenas pisaron suelo chileno y ya sintieron de inmediato un ambiente diferente. Las frescas madrugadas de Santiago recibieron a dos personajes que no están acostumbrados a estas temperaturas, sin embargo sintieron en nuestro país una misión importante por cumplir, la misma que desarrollan por mucho tiempo en la lejana Kenia, su país natal, tierra que sufre los mismos problemas sociales que la mayoría de sus vecinos pero que hallaron en el fútbol una salvación para cientos de niños en Mathare, un barrio de la capital Nairobi.

El entusiasmo irradiaba por todos lados a Austin Ajowi, ex futbolista profesional y su fiel escudero Elijah, también conocido como “Gaucho”, apodo que se le debe por lucir con orgullo una camiseta de Ronaldinho. Su primera experiencia en Sudamérica para los coordinadores deportivos sirve para complementar lo hecho en Nairobi, solo para dar una idea: Austin convirtió un basural en una cancha de fútbol y a través de mallas sociales, inclusión y juegos entretenidos ayudan a cerca de 400 niños para erradicar los males que rodean al África, entre ellos la pobreza y el contagio de VIH, pero además para formar a los pequeños con valores y solidaridad a través del deporte.

Chistes y alegría por parte de los dos que conocían algo del fútbol chileno, sobre todo de Alexis Sánchez y Colo-Colo, “sé del equipo antes que saliera ahora campeón” contesta entre risas Austin que con un gorro gigante cubre sus rastas que están a centímetros de tocar el suelo. Dos referentes en Kenia que gracias a Fútbol Más, EducÁfrica y FondoChile –éste último que apoya en lo económico- visitaron Chile para compartir su experiencia.

La idea de Austin

Kenia es uno de los muchos países de la África Negra que presenta índices negativos en cuanto a desnutrición, enfermedades y pobreza. Cuando se le mencionó a los keniatas que Chile también tiene un alto porcentaje de contagio por VIH quedaron completamente sorprendidos. Lo que pretende hacer Austin es crear una conexión no solo con los más pequeños, sino también con la comunidad pasando por distintos tópicos como la violencia y la discapacidad, además de los ítems clásicos que vive la sociedad keniata. Por lo mismo Austin dice admirar la labor humanitaria que hacen futbolistas como Samuel Eto’o y Didier Drogba, deportistas que han sido héroes tanto en sus países (Camerún y Costa de Marfil, respectivamente) como en la misma África por aportar en organizaciones y detener conflictos bélicos en sus naciones.

Quizás el máximo logro de Austin es la transformación de un basural en una cancha de fútbol, apoyando la integración y la diversidad: “Mi mayor motivación para convertirlo en una cancha de fútbol fueron los niños, vi en ellos las ganas de jugar, de divertirse, así que limpié el lugar por ellos. Si bien nosotros somos conocidos en el mundo por tener a grandes exponentes del atletismo, ellos provienen de solo una región, del Valle del Rift. Acá a la mayoría le gusta el fútbol”, comenta el ex deportista que junto a Gaucho fueron seleccionados para trabajar con Fútbol Más por ser referentes en Kenia.

“Nosotros no buscamos talentos a través del deporte, buscamos que los niños a través del fútbol aprendan valores”, afirman desde Fútbol Más, organización creada en Chile y que colabora en varios países de Sudamérica, Haití y la mencionada nación africana, famoso en los estadios por promover la Tarjeta Verde: “esto se usa en los barrios para premiar lo positivo. Como saben las tarjetas en el fútbol son negativas, entonces esto sirve para mejorar las habilidades en los niños, cuando a uno le dicen un piropo o algo bueno mejoran su autoestima, entonces tratamos de rescatar eso. Y queremos que esta campaña

siga funcionando en Kenia”, agregan desde la organización. Además de la labor que realizan allá, Fúttbol Más trabajará con cien niños más a partir de este mes gracias a una alianza que se logró con escuelas de Mathare y Kibera.

Fin de la jornada matutina. Austin y Gaucho salen al Parque Bustamante para la sesión de fotos y un pequeño jueguito con el balón “Conecta”. Todos los fondos recaudados por la venta de este accesorio irá a la fundación en Kenia. El calor se comenzaba a sentir en la capital y Ajowi se deshace de su gorro, descubriendo su frondosa cabellera. “Mejor con rastas”, comentan entre ellos.

“Mi mayor motivación para convertirlo en una cancha de fútbol fueron los niños, vi en ellos las ganas de jugar, de divertirse, así que limpié el lugar por ellos. Si bien nosotros somos conocidos en el mundo por tener a grandes exponentes del atletismo, ellos provienen de solo una región, del Valle del Rift. Acá a la mayoría le gusta el fútbol”

Tarde en Villa Francia

Pasada las 17:30 hrs. los mismos protagonistas vuelven a la cancha. Un lienzo hecho por colaboradores de Fútbol Más esperaba tanto a los keniatas como a un grupo de niños de ese sector, comandados por el profe Edgar que ejercería como maestro de ceremonias para dar la bienvenida a los invitados especiales. Primero con un suave y divertido entrenamiento para dar inicio a una guerra de bombas de agua. Las risas y las caídas abundaban en la tarde de Estación Central donde, obviamente, las víctimas principales de esta guerra fueron los propios instructores.

Llega el punto intermedio, un campeonato entre los niños del sector dividido en tres equipos capitaneados por Austin (petos rosados), Gaucho (naranjo) y Sepe (verdes), este último belga que colabora en Fútbol Más. Pero primero cada conjunto debía realizar un baile de presentación. El formato del mini torneo era el siguiente: cada duelo duraba cinco minutos hasta que un equipo logrará el gol; de no caer la anotación, penales. El ganador se queda en la cancha mientras que el tercer equipo reemplaza al perdedor. Como en el colegio.

El primer partido fue entre Austin y Gaucho, con el cual comienza una racha de tres partidos para los naranjos. Si vamos a un análisis un poco más futbolístico, Austin actuaba como un gran volante de contención, mientras que Gaucho no tenía nada que envidiarle al juego de un excelente puntero izquierdo. El torneo terminó cinco partidos ganados para los naranjos de Gaucho (marcando en tres), tres para los verdes de Sepe y dos para los rosados de Austin. Termina la clase con un momento de reflexión, el profe Edgar convoca a todos los participantes en un círculo indio y cada uno debía dedicar una tarjeta verde a quien quiera en modo de agradecimiento.

Con esta sesión finaliza la larga jornada que tuvieron tanto Austin como Gaucho en Santiago para luego seguir traspasando sus conocimientos en otros lugares del país. Al consultarle que es lo que se lleva como experiencia en su regreso a Kenia, Austin dice que “las tarjetas verdes, es una idea útil para promover cosas positivas y la empezaremos a implementar en las escuelas para actividades deportivas. Y lo que podemos brindar a Chile es la felicidad con la que trabajamos porque como saben, en nuestra comunidad hay mucha negatividad, piensan que es todo malo pero también tenemos cosas buenas y eso queremos mostrar en Kebira y Mathare. Tenemos baile, tenemos música, y eso también queremos mostrarlo en Chile”.

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