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Es jueves 28 de diciembre y Hugo Torres se prepara para su última jornada laboral en el Reactor Nuclear La Reina. El ingeniero eléctrico ha trabajado durante 44 años en el área y considera que ya es tiempo de jubilar. Su último día recibe al equipo de Blink en el Centro RECH-1 de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, donde se desempeña como supervisor de operaciones.

Hugo Torres, supervisor de operaciones

Se sienta en la única mesa que hay en la sala de control. Ahí relata sus experiencias y explica cómo funciona el establecimiento. Después de 20 minutos de conversación, se levanta y pide la presencia de un especialista en seguridad nuclear para entrar al núcleo del reactor.

El RECH-1

El Reactor Nuclear La Reina no se llama así por la comuna, de hecho está emplazado en Las Condes. Su nombre es en honor a la Reina Isabel II, que visitó Chile en 1968. Un año antes, el Reino Unido había donado recursos al Estado con el fin de potenciar el desarrollo de la energía nuclear. Fue así como inició la construcción del RECH-1, que comenzó sus funciones en 1974.

La función del reactor es generar radioisotopos que son utilizados en la industria de la medicina; la agricultura e investigaciones científicas. Para que te hagas una idea, si alguna vez un médico te pidió tomar un radiofármaco, fue para visualizar tus órganos en una gammagrafía y así estudiar su forma, ubicación y funcionamiento. En ese proceso se usaron radioisotopos, que también se utilizan en las radiografías que sirven para ver tus huesos.

Gammagrafías en las que se pueden observar órganos como el hígado, la vejiga, los riñones, entre otros.

Energía nuclear en un país sísmico

El principal componente del reactor es su núcleo, que tiene un tamaño similar al del motor de un auto pero es capaz de producir 5 millones de Watts. Funciona con uranio enriquecido; razón por la cual se ha instalado temor entre los vecinos, pues se trata de un componente altamente radioactivo y volátil.

El temor no es injustificado. Chile es un país altamente sísmico, y no bastando aquello, el reactor se encuentra a 200 metros de la Falla de San Ramón. El 27 de febrero del 2010, el RECH-1 pasó su primera prueba. El país quedó devastado tras un terremoto 8.8 en la escala de Richter. De no haber resistido, las consecuencias habrían sido gravísimas.

Para entonces, en Santiago se encontraban cerca de 18 Kg de uranio enriquecido de gran potencial radioactivo. Sin embargo, las instalaciones cuentan con barreras antisísmicas para contener todo el material en caso de una emergencia.

Esto no es Springfield

Si has visto Los Simpson, de seguro conoces el trabajo de Homero. Su día consiste en llegar a una oficina de supervisión, tal como lo hace Hugo Torres. La diferencia es que Homero llega a una central de energía nuclear, que es muy diferente a un reactor.

Para empezar, plantas como las de Fukushima, en Japón — donde en 2011 hubo una catástrofe nuclear que dejó a más de 16 mil personas muertas — funcionan con 75 mil Kg de uranio enriquecido. El RECH-1 solo necesita 5 Kg de este material.

Otra diferencia es que las centrales están destinadas a la producción de energía para abastecer el tendido eléctrico a gran escala, mientras que el reactor sólo busca producir radioisotopos.

¿Podría haber energía nuclear en Chile?

Es un tema sensible. Fue precisamente el accidente de Fukushima el que redujo los ánimos de seguir avanzando en los usos de la energía nuclear en Chile. Sin embargo, durante muchos años fue ampliamente discutido. Hay expertos como René Muga, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Gremial de Generadoras de Chile, que advierten que el consumo eléctrico en el país se duplicará antes de 15 años, lo que requerirá incorporar unos 700 megawatts anuales de energía (La Tercera, 2015).

El planteamiento es indagar en nuevas formas de producir energía. La solar sólo funciona de día, mientras que la eólica requiere de ráfagas de viento impredecibles, por lo que no puede ser utilizada como única fuente de poder.

En Greenpeace, miles de personas trabajan para defender el medioambiente y eso implica oponerse a las centrales nucleares. La fundación argumenta que este tipo de energía es sucia y genera residuos nocivos que podrían contaminar el planeta por años e incluso milenios. Además, los desechos nucleares sirven para hacer armas, y en tiempos de conflictos diplomáticos eso no ayudaría mucho.

Aunque para ser justos, es importante aclarar que el uranio utilizado en los reactores es de bajo enriquecimiento (4% aprox) en comparación con el que es destinado para un arma nuclear (90%).

De todas formas, el debate está instalado. Existen muchos tipos de energía, como la química, hidroeléctrica, iónica, térmica, entre otras. Eso sí, todas implican altos costos e impacto medioambiental. Pero tranquilos. Se está trabajando en nuevas ideas. El Grafeno es una sustancia formada por carbono puro que se descubrió en 2004 y que tiene potenciales usos en la energía.

Este es el RECH-1:

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