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Inmigrante, gay y pro Kast

Marcelo Muñoz

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Venezolano de 24 años, Gian de Biase se hizo conocido en Frente Fracasados. Apoyó activamente la candidatura de José Antonio Kast, habiendo llegado a Chile siete meses antes de las elecciones. Nacido en Barinas y criado en Maracaibo, en el estado de Zulia, se dió cuenta que sus ideales siempre estuvieron ligados a la derecha.

Son las once y media de la mañana y Gian de Biase nos recibe en su departamento en Las Condes, en el piso 19. Abre la puerta y todavía tiene el pijama puesto. Pide disculpas por la vestimenta y va a su pieza a cambiarse para esta entrevista, la primera que da tras aparecer en un video del Frente Fracasados.

Mientras se viste, el departamento de Gian da la impresión de ser algo desordenado: ejemplares de El Mercurio repartidos por la mesa, hojas de papel con recordatorios, un par de bolígrafos, sus dos computadores en el sillón y, por supuesto, Tomás, el afable gato bicolor mediano que lo acompaña. Advierte que es algo desordenado para trabajar. Su sala de estar es su estación de trabajo.

Antes de empezar, nos ofrece algo para tomar. Hay agua y un poco de gaseosa Ginger Ale en una botella semivacía.

— Sírvanse aquí. Estos son de la FPP — dice en referencia a los posavasos obsequiados por la Fundación Para el Progreso, dirigida por Axel Kaiser.

 

 

Gian se sirve una taza de té. Sentado en su sillón de cuero negro, rasgado por Tomás, damos comienzo a esta conversación no sin antes referirse a la agresión sufrida por Kast en Iquique de parte de estudiantes de la Universidad Arturo Prat.

“Conozco a gente de la izquierda que es respetable, democrática y que no están de acuerdo con lo que pasó. Un dirigente de la Confech publicó en su foto de perfil cuando golpea a José Antonio. Entonces te das cuenta por qué ellos apoyan a Maduro, porque es el régimen que ellos quieren”, sentencia.

Con su vocablo “chilezolano”, combinando modismos de nuestro país, Gian apunta a los que no han solidarizado con Kast y señala a uno de ellos con dos palabras: Frente Amplio. Los acusa de no solidarizar con la situación vivida por el exmilitante de la UDI.

 

Entre Barinas y Maracaibo

El nombre real de Gian es Giancarlo, pero en redes sociales aparece como Gian de Biase. Tiene 24 años. Nació y creció en el estado de Barinas, Estado gobernado por el Chavismo desde el 2008, de donde también es su abuelo. Su madre es venezolana y su padre colombiano. Ambos se separaron cuando Gian era sólo un niño. Vivió un tiempo muy corto en Barranquilla, pero advierte que no posee la doble nacionalidad: “Soy venezolano nomás. Nunca me interesó hacer el trámite (para ser colombiano)”, dice.

Luego del quiebre de sus padres, Gian y su madre deciden irse a Maracaibo, capital del estado de Zulia, también gobernado por el Chavismo. En ese lugar arrendaron una casa que posteriormente sería suya en el sector de Tierra Negra, un sector de clase media.

“Había que lavar rápido la loza (…), si no nos quedábamos sin agua por dos semanas. Todos los días teníamos que pagar para que el agua llegara en un camión o teníamos que robarla. Para tener luz teníamos que hacer funcionar un cableado. Así para el 90% de la población”.

Estudió en un colegio preescolar subvencionado por el Gobierno para después realizar sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Ítalo-Venezolano Antonio Rosmini, un colegio privado de la orden religiosa Rosminiana. De esta última institución, Gian tiene buenos recuerdos: “Gracias a ellos soy quien soy. Nunca me discriminaron, nunca un cura abusó de mí y ninguna monja me trató mal; al contrario, mucha gente cariñosa hubo allí”.

Mientras conversamos, una llamada lo interrumpe. Se dispone a contestar, pero no es cualquier persona. Es una amiga personal y con vínculos con la causa venezolana: Rosario Rojas, coordinadora de la Mesa de Unidad Democrática, coalición de partidos de oposición. En la plática, Gian habla con Rosario de cómo integrar a sus compatriotas profesionalmente al mercado laboral.

Resintiendo a Chávez

Gian empezó a sentir las primeras consecuencias de las políticas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro denominándolo como un “deterioro paulatino”. Con un sencillo ejemplo nos explica cómo fue esto calando en cosas tan cotidianas como los alimentos: “A mí me gustaban unas salchichas de viena que vienen en lata y siempre las compraba mi mamá. ¿Qué pasó? Desaparecieron. Primero fueron los productos importados y luego empezaron a regular el azúcar, el arroz, los huevos y la leche. El precio empezó a ir por las nubes. Venezuela hoy no está produciendo nada. Si antes exportaba petróleo, hoy lo importa”

Otra de las consecuencias visibles, fueron con los servicios básicos: empezaron con cortes de luz y el agua que consumía en su casa venía desde un tambor arriba en el techo. El agua empezó a escasear al punto de tener que racionarla: “Había que lavar rápido la loza y lo que quedaba lo guardábamos, si no nos quedábamos sin agua por dos semanas. Todos los días teníamos que pagar para que el agua llegara un camión o teníamos que robarla. Para tener luz teníamos que hacer funcionar un cableado. No son sólo dos personas, te hablo del 90% de la población”.

A la derecha

Tras egresar del Colegio Antonio Rosmini, Gian ingresó a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Rafael Urdaneta (URU) en Maracaibo entre los años 2012 y 2015. En ella, se encontraría con la exdiputada y líder del movimiento Vente Venezuela, María Corina Machado. Hasta ese entonces no tenía idea de lo que era la derecha y la izquierda, dada su condición de alumno novato. Tenía claro solo una cosa: no le gustaba ni Hugo Chávez ni Fidel Castro… hasta hoy.

Cuando conoce a Machado, entonces candidata a las primarias presidenciales de la oposición, mientras ella daba una charla sobre lo que denominaba ella “capitalismo popular”, se unió a su partido como militante. No pudo votar en las primarias porque no alcanzó a registrarse. Pero siempre le gustó el estilo y carácter de la exdiputada. “Debe ser el partido que más invierte en sus juventudes. Allí me enseñaron lo que era capitalismo, socialismo, liberalismo y conservadores. Todo con grandes profesores de Caracas y Maracaibo”.

“Querían que fuera a disfrazarme de pobre para que la gente me reconozca como igual. No. Soy como soy. Cuando tengo que ser ostentoso lo soy y cuando tengo que ser sencillo también lo hago. ¿Por qué tengo que fingir algo que no soy?”

Con todo ese baño de conocimientos, Gian se dio cuenta que su pensamiento político rema hacia la derecha: “Estoy a favor de la libertad. No es que sea de derecha o liberal, es que soy libertario. Todos mis valores fundamentales son de derecha y eso me trajo muchos problemas”. También sufrió discriminación por ser homosexual, por su apellido y ser de derecha. “Me decían que era muy inteligente para ser político. Les decía ¿y qué tengo que hacer?, ¿volverme bruto?”

¿Alguna vez tuviste diferencias o peleas con las juventudes del PSUV?

Tuve muchos desencuentros con las juventudes del PSUV y con gente de la oposición. Universitariamente el PSUV es tan débil que tuvieron que hacer universidades paralelas (las Bolivarianas) que dan vergüenza.

¿Vergüenza a qué nivel?

Egresas en dos a tres años de médico, abogado. ¿Te parece que eso es una carrera?

Otro tipo de críticas que Gian debió enfrentar es por su forma de vestir. “Decían que me vestía muy bien y que no podía andar así en el barrio. Tienes que vestirte como la gente”.

¿Eso implicó que debías vestirte como alguien pobre o de izquierda?

Ni siquiera como alguien de izquierda, más bien disfrazarse como pobre y eso me daba vergüenza. Querían que fuera a disfrazarme de pobre para que la gente me reconozca como igual. No. Soy como soy. Cuando tengo que ser ostentoso lo soy y cuando tengo que ser sencillo también lo hago. ¿Por qué tengo que fingir algo que no soy? Me gustan las camisas bonitas. ¿Tengo que ser pobre para representar o ser de izquierda?

“Mi abuelo casi se asfixia, todo producto de la represión a los manifestantes opositores”

En debates televisivos también tuvo que lidiar con los partidarios de Chávez y Maduro, al punto de tratarlo de golpista. Gian, fiel a su estilo sereno pero punzante, les contestaba sutilmente que los golpistas eran ellos. Un episodio que Gian recuerda es cuando le lanzaron a su abuelo, ya fallecido, una bomba lacrimógena mientras las fuerzas especiales Bolivarianas reprimían las protestas de la oposición. “Mi abuelo casi se asfixia, todo producto de la represión a los manifestantes opositores”, cuenta mientras termina entre sorbos su té.

El asesor

Tras graduarse de Ciencias Políticas en la URU, Gian se alejó de Vente Venezuela para dedicarse a proyectos más personales y académicos, pero nunca dejó de colaborar en la oposición al gobierno chavista. Colaboró con el think-tank Saber, Ciencia y Libertad, un símil a la Fundación para el Progreso. Al poco tiempo, comienza su vida profesional al conocer a la diputada Nora Bracho del partido Nuevo Tiempo, con quien coincidió mientras Gian estaba en Vente Venezuela de María Corina Machado. Comenzó como su asistente, para luego ser asistente y asesor parlamentario, además de asesor de comunicaciones, todo desde el año 2014, un año antes de finalizar sus estudios.

Al poco tiempo, Nora Bracho es destituida, dado su fuerte carácter y críticas contra el gobierno de Nicolás Maduro, tal fue su carácter que Diosdado Cabello, ex vicepresidente de Venezuela y entonces presidente de la Asamblea Nacional, no soportó las interpelaciones de Bracho y le escupió en el piso ante todos los miembros de la Asamblea. “Ella protestaba con nosotros. Mientras el régimen nos echaba balazos, Nora Bracho nos decía “agachen la cabeza porque nos van a matar”. Así era”.

Estaba harto. Le traería muchos problemas (A Nora). No estábamos haciendo las cosas bien y lo sabía. No tenía la paciencia para ver cómo el país se desmorona ante nuestros ojos

En las elecciones de 2015, Nora Bracho se lanzó como candidata a diputada ganando en su zona, una de las zonas clave de la oposición, y retornando a la Asamblea Nacional. En el período de campaña, Gian se volvió su coordinador de comunicaciones. Desde ese lugar y tras los comicios, Gian sufrió persecución y más de alguna vez, sospecha: le intervinieron su celular. Un año después, el 2016, Gian le comenta a Bracho que debe irse de Venezuela. “Estaba harto. Le traería muchos problemas. No estábamos haciendo las cosas bien y lo sabía. No tenía la misma paciencia que ella para ver cómo el país se desmorona delante de nuestros ojos”.

Junto con esa despedida, Gian pasaba por una depresión y, para peor, un amigo lo llama para decirle que un conocido suyo había muerto: lo habían atropellado para luego robarle y dejarlo tirado en la calle. “Yo me voy, porque mañana puedo ser él”, dice.

Gian partió a Barranquilla, donde vivió tres meses una pequeña parte de su infancia, y luego otros tres meses a Estados Unidos de vacaciones. En su paso por Colombia tuvo contactos con el Partido de Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe. A Venezuela regresó en octubre para preparar los últimos detalles de su viaje a Chile.

¿Qué te llamó la atención de Chile?

Siempre me encantó Chile. Es el único país con una estabilidad democrática seria, con libre mercado y desarrollado. Uruguay y Costa Rica no llegan ni a los talones. En la primaria tuve una profesora chilena. Su nombre es Carmen Murillo. Fue la que me inculcó el amor por Chile. Estábamos todos viendo el rescate en el colegio (rescate de los 33 mineros en el desierto de Atacama). Llevamos televisores porque fue un acto heroico e importante. Estuvimos paralizados. Casualmente estuve en clases con ella. Hablaba muy bien de Chile, menos del general Pinochet.

Siguiendo las elecciones… en Chile

Gian partió finalmente y llegó el 10 de marzo del 2017, justo en un año en que se realizaron las elecciones presidenciales. Lo coordinó todo y se había preparado para lo que vendría después. Su meta fue trabajar en alguna de las campañas que vendrían. Trabajó en Evópoli apoyando la precandidatura de Felipe Kast, quien luego perdería ante Piñera. Del presidente solo tiene buenas palabras. “Es un tipo muy bien preparado. Hizo las cosas bien y aprendió de sus errores… o eso espero. Aquí nadie es ángel. Todos nos equivocamos”.

Luego de las elecciones primarias, trabajó con el cubano Mijail Bonito, candidato a diputado del mismo partido por el distrito 9 y que no logró obtener un cupo en la Cámara de Diputados. Pese a todo, Gian se sigue considerando de derecha.

La principal crítica contra la derecha chilena es que son demasiado neoliberales. ¿Compartes esa crítica que viene desde la izquierda?

Lo que pasa es que la misma izquierda es la que habla del modelo neoliberal. No soy yo, son ellos. El término neoliberalismo no existe como término. Para la izquierda es así: Hitler y ellos. He debatido con la misma izquierda y me han dicho que José Antonio es Nazi. Que me va a matar y me va a deportar. Y es falso.

Beatriz Sánchez dijo a El Mercurio que Venezuela es una democracia en crisis, pero calificó a Cuba como una dictadura. ¿Qué te parecen sus palabras?

Ninguna dictadura se justifica. Beatriz es una mujer irresponsable e ignorante. Hay pruebas más que evidentes de la ONU y de La Haya que en Venezuela se violan los Derechos Humanos. En CNN dijo que las instituciones están en crisis. Me pregunto si Beatriz ha abierto alguna vez un libro de teoría política. Para ella si la dictadura es de derecha está mal; pero si es de izquierda, está bien.

¿Y Alejandro Navarro?

Nefasto

Eduardo Artés

Vergüenza ajena.

Alejandro Guillier

No sé qué le pasó. Espero se redima.

¿Y te produce algo Michelle Bachelet? Especialmente en su último año como presidenta

Creo que sintió nostalgia de la Alemania Democrática. Viene e incorpora al Partido Comunista y terminó destrozando a la izquierda. Dejó mucho que desear. Estoy de acuerdo con muchas cosas de lo que hizo, pero no lo hizo bien. ¿Por qué tuvo que venir a aprobar todo en los últimos días? Y cuando hubo un problema que no podía resolver había que cerrar Punta Peuco.

La misma cárcel que muchos piden que se cierre y que es como un hotel de lujo para ellos y que cumplan penas en cárceles comunes.

Punta Peuco es mantenida por los familiares de las mismas personas. ¿Quieres que estén hacinados como todas las cárceles chilenas? Lo que hay que hacer es replicar ese mismo modelo en ellas.

 

 

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