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Douglas DC-3 N° 201: 57 años de la tragedia aérea más grande de Chile

José Ángel González

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Era el año 1961, el torneo nacional tendría a Green Cross nuevamente en la categoría de honor tras campeonar en la temporada anterior, la Copa Chile desarrollaba su primera etapa y el fútbol chileno se vio enlutado por un accidente aéreo.

El 3 de abril de ese año, parte del plantel de Green Cross abordó el avión Douglas DC-3 N° 201 de LAN sin saber que no llegarían a su destino. El campeón de la segunda división vio como tras su segundo partido de Copa Chile perdería a gran parte de su plantel.

El elenco de Los Pijes había jugado frente a la selección de Osorno 2 días antes, cayó por la cuenta mínima (todo esto en el marco de ampliar el espectro futbolístico chileno) y dijo adiós al torneo (tras el 1-1 en la ida). Como era de esperar, la demanda de vuelos fue alta (era semana santa), no hubo forma para que todos viajaran en el mismo vuelo; por lo que el plantel y cuerpo técnico se dividieron en dos aviones para volver a Santiago.

El aeropuerto Pampa Alegre (Osorno) fue el lugar en que la delegación del club esperó el vuelo de las 15:00 horas (preferido por la minoría por tener más escalas) y 16:00 horas (que era “más directo”), para luego hacer frente a lo que nunca se imaginó.

Los pasajeros del primer vuelo llegaron al aeropuerto Los Cerrillos y se enteraron casi al instante de que el otro avión no había llegado pese a que su arribo debía ser previo y conforme pasaron los minutos y las horas, se empezó a esperar lo peor.

No hubo noticias del avión piloteado por Sergio Parodi hasta después de una semana, cuando se encontraron los restos del fuselaje y se llegó a la conclusión de que este se había estrellado e incendiado posteriormente.

24 fueron las víctimas fatales del accidente, desglosándose en 8 jugadores del Green Cross, 3 árbitros, un representante de ANFA, el control de la Asociación Central de Fútbol (AFC), además del director técnico y el kinesiólogo del club.

Durante el vuelo, el piloto del avión contactó a eso de las 19:10 horas para informar que las condiciones estaban complicando el vuelo (se estaba formando hielo en las alas y en una de las hélices). 25 minutos más tarde, Parodi volvió establecer contacto pero esta vez con el aeropuerto de Hualpencillo para realizar un aterrizaje de emergencia producto del hielo formado peligrosamente en distintas partes del avión… luego de ello, no se volvió a saber de aquel avión Douglas DC-3.

Pasó la noche y al otro día, la portada de un diario era lapidario: “desaparecido avión de Green Cross. No hay sobrevivientes”… pero el dolor tomó un tono de esperanza cuando en su trabajo apareció Alfredo Gutiérrez (que figuraba entre los pasajeros de aquel avión). Todo se dilucidó casi al instante en palabras del mismo jugador (luego de que sus compañeros lo abrazaran sin parar): “Con (Héctor) Toledo cambiamos de pasaje por petición de él, así que él dio mi nombre en el vuelo y yo el de él”.

Una vez sabido esto, todo siguió siendo tal como antes…

Manuel Contreras, Dante Coppa, Berthe González, David Hermosilla, José Silva, Héctor Toledo, Alfonso Vega y la estrella trasandina del equipo José Mouriño fueron los jugadores fallecidos, a quiénes se les sumó Arnoldo Vásquez (DT) y Mario González (kinesiólogo), junto con la terna arbitral de Roberto Gagliano, Gastón Hormazábal y Lucio Cornejo, para cerrar con Pedro Valenzuela (control de la ACF) y Luis Medina (representante de ANFA), en cuánto a los relacionados al fútbol; pero el total de víctimas fatales fueron 24 (20 pasajeros y 4 tripulantes) donde sólo nos falta mencionar al piloto Sergio Parodi, Jorge Jorquera (copiloto), Evaristo Casanova (radiooperador) y Hernán Etchebarner (sobrecargo) por parte de los tripulantes más Andrea y Gabriela Andrade, Armando Hita, Guillermo Schae y el ex diputado Moisés Ríos completaron la lista.

Los funerales fueron al poco tiempo de la tragedia y de manera multitudinaria. El fútbol se unió para apoyar (como nos suele caracterizar) al dañado por una tragedia… Las dudas envolvieron lo acontecido tras la finalización de la búsqueda, ya que algunos compañeros de los fallecidos aseveraron que los ataúdes habían sido rellenados con piedras en desmedro de que los cuerpos no fueron 100% encontrados.

El accidente pasó y poco a poco se ha ido olvidando (sólo se recordó con lo sucedido con el Chapecoense en 2016), la tragedia quedó en la historia y el resto se archivó… En el recuerdo quedó que la fanaticada del club fue más fiel que nunca, también que Boca Juniors cedió a cuatro de sus jugadores de manera desinteresada (en pos de reconstruir el club y el plantel); y por último, pero no menos importante, la Copa Chile de aquel año fue nombrada Copa Green Cross (Siendo alzada por Santiago Wanderers tras el global de 3-2 frente a Universidad Católica -que remató campeón de liga ese mismo año-).

El tiempo pasó; pero no para cerrar la llaga (si no que para sembrar dudas más que otra cosa), ya que hace 3 años, los montañistas Lower López y Leonardo Albornoz revivieron la historia y encontraron los restos de gran parte del fuselaje del avión Douglas DC-3 N° 201 de LAN. Agregando que estos se encuentran a 3.200 metros de altura e incluso, con restos óseos.

El 4 de febrero de 2015, todo volvió a la memoria y también cuestionó todo el procedimiento realizado durante esos días de abril del año 1961, ya que los restos están distantes de dónde supuestamente había caído el avión (el sitio no fue indizado por López y Albornoz para protegerlo de retiro de “trofeos”, no sea lugar turístico, ni se vea afectado por otras vulneraciones).

Más de medio siglo pasó para este último hallazgo que esperemos, les de paz a sus familiares y a las almas que lamentablemente perdieron la vida entre el viento cordillerano y las montañas rocosas de Los Andes.

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Tras 26 años vuelve un gigante europeo a la Champions League

Aleister Quezada

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La última temporada del fútbol europeo estuvo marcada por el retorno a instancias internacionales de grandes equipos, como el Valencia F.C, el Inter de Milan o el Schalke O4. Sin embargo, un gran olvidado de Europa del Este dirá presente en la edición 2018-19 tras más de dos décadas: el Estrella Roja de Belgrado.

Fundado en 1945, el conjunto serbio se consagró campeón de la última edición de la Superliga de su país con 12 puntos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, sus archirivales del Partizan, representante de los balcánicos durante los últimos años. El hecho no pasó desapercibido para el mundo, pues hace más de 26 años que los de Belgrado no disputan una Champions League, competición que alguna vez los tuvo como campeones en 1991.

Los entonces representantes de la ya desaparecida Yugoslavia vencieron a los franceses Olympique de Marsella en un partido que terminó en penales, favorenciendo a los yugoslavos por 5-3.  El Estrella Roja era el indiscutido monarca del fútbol balcánico, con nada menos que 19 títulos obtenidos en la Primera Liga de Yugoslavia y hoy, ya desaparecido el bloque, cuentan con sólo 9 títulos en la Superliga de Serbia.

El equipo cosecha más de 50 títulos en menos de 75 años. Entre su palmarés cuenta con uno que hasta el día de hoy no se puede olvidar en Chile: el de la Copa Intercontinental obtenida ante Colo-Colo, campeón de la edición de la Copa Libertadores del mismo año que el de la Champions del club serbio, que venció a los albos por un contundente 3-0, consagrándolos campeones del mundo.

Los de Belgrado tendrán un duro desafío ante el Napoli, el PSG y el Liverpool en el Grupo C. Esto se suma a que debieron enfrentar un desafío antes de siquiera poder acceder a estar en fase de grupos, pues los campeones del fútbol serbio debió jugar una fase previa del torneo para estar dentro de los 32 equipos de la reconocida competición.

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Cómo afectará a Ferrari la salida de Kimi Raikkonen

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El finlandés deja la escudería de Maranello a fin de temporada para dar paso al promisorio monegasco Charles Leclerc

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Diego Lainez, la nueva joya del fútbol mexicano del que todos hablan

Aleister Quezada

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En la ya pasada fecha FIFA muchos jugadores debutaron en sus distintas selecciones aprovechando los amistosos internacionales. Entre muchos de ellos está un bajo jugador que supo destacar.

Diego Lainez nació en el año 2000, un día antes de que comenzara la Eurocopa que terminaría en manos de los franceses. Su debut fue a todas luces, pues lo hizo nada más y ni nada menos que con el famoso Club América un 1 de marzo de 2017. Desde entonces, Lainez no ha dejado de demostrar que él no está para cosas pequeñas, a diferencia de su estatura, pues el menudo jugador sólo mide 1,67.

Con más de 40 partidos disputados por el América, habiendo marcado 2 goles, el joven que juega como extremo de sólo 18 años fue convocado en la última fecha FIFA para vestir y hacer su debut con la camiseta de la Selección Mexicana absoluta. Sin embargo, con 12 partidos en las menores, el nacido en Villahermosa (en el sur de México) sabe lo que es vestir la camiseta del “tri”.

Su debut como titular el 11 de septiembre estuvo marcado por una situación particular: el jugador estadounidense, Matt Miazga del Nantes francés, se colocó frente a él haciendo un gesto en el que se burlaba de su corta estatura. El mexicano se mostró molesto con el burlesco gesto del estadounidense. Muchos ya lo han colocado como una de las grandes promesas del fútbol mundial, a pesar de su baja estatura. Su caso no es uno de los primeros, pues es algo que también cuenta entre sus filas a grandes jugadores como Lionel Messi (1,7), Alejandro “Papu” Gómez (1,65) o el mismísimo Alexis Sánchez (1,69).

Revisa el compilado de su partido ante Estados Unidos.

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