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Lo que nunca se contó de la historia de Martín Vargas

Fabián Villalobos

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Blink conversó con Víctor Sforzini, quien fuera asesor psicológico y amigo de Martín. Definitivamente, existen muchas historias y anécdotas que jamás fueron contadas y que a continuación serán relatadas en primera persona.

Sin dudas, el más importante boxeador chileno fue Martín Vargas. Las transmisiones televisivas de sus combates no solo eran capaces de paralizar a un país, también lo transformaron en un ídolo y en una de las más grandes leyendas del deporte nacional.

Su gran historia llevó a Mega a emitir hace unas semanas una bioserie, la cual contó con cuatro episodios, los cuales no fueron suficientes para narrar todos los hechos que rodearon su vida e hicieron crecer la leyenda. En Blink quisimos ir más allá y conversamos con Víctor Sforzini, quien nos recibió amablemente. Desde un principio notamos que tiene muchas historias por contar y a medida que avanza la entrevista podemos confirmarlo.

En su tiempo trabajando con el “Pibe” Valderrama en Deportivo Cali de Colombia.

 

Sforzini es pionero de la hipnosis aplicada al deporte en Chile y no solo fue reconocido por su tiempo junto a Martín Vargas, sino que también trabajó en varios clubes del fútbol chileno, entre ellos Unión Española, Huachipato -Campeón Invicto Copa Polla Gol 1983- Audax Italiano, Green Cross; Ñublense;  Santiago Morning; Deportes la Serena; la Universidad de Chile y en Colo Colo como comentarista oficial de dicho equipo, y asesor directo del presidente de ese entonces Eduardo Menichetti. Además tuvo un paso por Colombia, en el Deportivo Cali, donde tuvo la oportunidad de trabajar junto a Carlos “Pibe” Valderrama. Pero no solo es reconocido por su trabajo en el mundo del deporte, también participó en innumerables programas de radio y televisión como Los especialistas de Portales y Sábado Gigante.

Como ya dijimos, las historias que tiene por contar son infinitas…

 

“Aunque lo de River era importante, decidí quedarme en Chile y trabajar con Martín.”

 

¿Cómo llegó a trabajar con Martín Vargas?

Es una buena historia. Yo llevaba algún tiempo trabajando en el fútbol chileno, en Santiago Morning y Unión Española. Hasta ese momento había preferido mantener un bajo perfil. Mi petición era que si algún periodista preguntaba por mí y sobre mi trabajo les informaran que solo había ido a dar alguna charla. Un día, cuando River Plate vino a jugar un hexagonal, su técnico Ángel Labruna me mandó llamar porque quería conversar conmigo. Así nació la opción de ir a Argentina

¿Cómo se dio esa conversación con Labruna?

Conversamos y me pidió un plan de trabajo, en el cual se interesó, a pesar que mencionó que la hipnosis no había dado buenos resultados en el fútbol argentino. Una de las cosas que le gustó fue que yo garantizaba con mi trabajo que no existirían peleas internas y que los jugadores que tratara jamás se van a acomplejar antes de un partido de trascendencia. “No sabe la cantidad de campeonatos que hemos perdido por esos dos problemas. Váyase a Argentina y allá arreglamos el contrato” fue su respuesta.

Pero finalmente no se fue a Argentina. ¿Qué sucedió?

Ya que me iba, decidí finalmente dar una entrevista. A raíz de aquello se conoció más sobre mi trabajo en el país y fui llamado por Prodep, la empresa que manejaba a Martín. Me comentan sobre los problemas que tenía, entrenaba poco y no estaba enfocado 100% en su carrera.

Y se decidió por esa oferta… 

Claro que sí, era un posible título mundial lo que estaba en juego, era algo muy grande. Aunque lo de River también era importante, decidí quedarme en Chile y trabajar con Martín.

Sforzini y Vargas entrenando en el Estadio Recoleta.

¿Y cómo comenzó el trabajo con Martín?

Antes de comenzar a trabajar, pedí verlo en una pelea. Yo no tenía tantos conocimientos de boxeo por lo que era necesario observar antes. Estuve en una pelea con el argentino Escalante, la que, según los especialistas, perdió de forma contundente, aunque los jueces dieron por ganador a Martín, en medio de las rechiflas del público y las críticas de la prensa. Hasta ese momento no habíamos trabajado, pero luego de la pelea estaba tan ofuscado que realizamos la primera hipnosis, buscando que se relajara. Estábamos realizando la hipnosis cuando justo entra Pedro Carcuro, quien al día siguiente tituló “Asistimos a una estafa, Martín Vargas peleó hipnotizado”.

¿Luego de aquello comenzaron su trabajo?

Así es, trabajamos varios meses. Cuando ya estaba preparado me preguntan a qué rival quería enfrentarse. “Traigan a Escalante”. Pensaron que era una locura, tomando en cuenta lo sucedido en la pelea anterior. Pero no, Martín “pulverizó” a su rival en tres rounds.

Es una muestra que el trabajo dio resultado…¿Cómo logró aquello?

Martín tenía mucha agresividad en su estilo lo que se traducía en falta de calma. Era muy inteligente, mucho poder de asimilación. El tema era llevar esa agresividad a calma dentro del ring, que pensara. Mi misión fue esa, que serenara sus ímpetus, darle confianza a base de charlas cotidianas. Nos concentrábamos juntos, y prácticamente convivimos siete meses.

 

“Ellos querían que Martín se separara de su esposa. Tenían una extraña idea de que un gladiador no necesita de nadie, no puede pensar en el amor”

 

Sabemos que las personalidades dentro del equipo de Martín eran complicadas. ¿Cómo fue la convivencia?

Fueron meses complejos, pasamos mucho tiempo juntos. Primero en el estadio Recoleta y luego el viaje a México, el que partió con  una escala en Ecuador para tramitar la visa ya que Chile no tenía relaciones diplomáticas con México. Luego el viaje a Miami, donde comenzaron a tensionarse mucho las relaciones dentro del equipo, sobretodo con Lucio Hernández, su mánager. Finalmente vino el viaje a Mérida, donde se desarrollaría la pelea con Miguel Canto. Los problemas fueron siempre en aumento.

¿Por qué se tensionaron las relaciones con Lucio Hernández?

Bueno, en la serie se acercaron bastante a cómo era él y por eso no es de extrañar que los problemas existieran desde un principio. Cuando conversé por primera vez con él me pidió que terminara lo que había comenzado el asesor psicológico anterior.

¿Y cuál era esa petición?

Lograr que Martín se separara de su esposa. A lo cual no accedí, le dije que iba a salvar ese matrimonio, que era fundamental esa contención que da la pareja en la vida del deportista. Pero ellos tenían una muy extraña idea que un “gladiador” no podía pensar en el amor. Lamentablemente buscaron crear mucho odio hacia su mujer, lo que estaban consiguiendo, la relación era muy mala.

Martín junto a su esposa el día de su matrimonio. Fuente: mega.cl, Producción Martín: El Hombre y la leyenda

Debió ser algo bastante complicado. ¿Cómo trató ese tema?

Hicimos varias sesiones los tres, en la casa de Martín. Logramos salvar el matrimonio, que él se diera cuenta de todos sus errores, lo cual me agradeció mucho. Con el correr de los años finalmente se separaron, los problemas de Martín fueron demasiado para la relación, pero afortunadamente el tiempo curó las heridas y terminaron juntos nuevamente.

Entre Mérida y Santiago… hay una hipnosis de por medio

Luego de la escala en Miami, Martín Vargas junto a su equipo arribaron a la ciudad mexicana de Mérida, donde el 17 de septiembre de 1977 se llevó a cabo la primera pelea entre Martín y el campeón peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo, Miguel Canto. Gracias a una excelente preparación previa, de la que Víctor Sforzini fue uno de los principales partícipes, Martín Vargas fue capaz de resistir el sofocante clima de la ciudad mexicana y poner dura resistencia al campeón. El combate se extendió por los quince asaltos, al final de los cuales el mexicano retuvo el título en un estrecho fallo por puntos.

“Pregunté al personal del hotel si sabían algo del resto del equipo… Se habían ido a tomar y cuando regresaban al hotel tuvieron un conflicto con un taxista, el que los atacó incluso con un látigo”

¿Cómo fue la experiencia en México? Al parecer la prensa mexicana lo buscaba más a usted que a Martín

Puede ser, para ellos era muy atractivo esto de la hipnosis y a Martín lo veían como un retador más para su gran estrella. Es por ello que preferí mantener un bajo perfil y decir a la prensa que era el preparador físico, algo que no se alejaba tanto de la realidad, ya que hubieron casi tres semanas en que casi no hicimos trabajo psicológico, solo lo acompañaba en su trabajo físico.

¿Por qué no lo hicieron?

Martín me dijo que alguien cercano le había dicho que eso le hacía mal, en el momento pensé que podía ser Yolanda Sultana, quien era muy cercana a él. Aunque era bastante improbable, porque a ella la conocía y teníamos una buena relación.

¿Y supo quién fue?

Martín me contó después que fue Lucio Hernández. La verdad es que con Lucio era todo muy extraño. Un par de días antes de la pelea me pidieron que volviera a hacer mi trabajo con Martín e incluso Lucio dio una entrevista a medios mexicanos hablando muy bien de mi, algo que hasta el día de hoy no me explico, ya que no me quería mucho que digamos, pero creo que sabía lo importante que era el trabajo psicológico para Martín.

Imagen de El Mercurio, 26 de Agosto de 1977. En la imagen: Víctor Sforzini, Martín Vargas, Lucio Hernández y Guillermo Pulgar.

Martín finalmente perdió con Miguel Canto, pero fue para muchos la mejor pelea que dio en su vida. ¿Cree que tuvo posibilidades de ganar?

A mi lo que me pidieron cuando comencé a trabajar con Martín fue que dejara la mejor imagen en la pelea, que aguantara los 15 rounds, para que la gente en Chile quedara motivada para la revancha en el Estadio Nacional. Canto era un tipo muy rápido, era casi imposible que le pudiera ganar. Pero finalmente, creo que si algunas cosas que sucedieron antes de la pelea no hubieran pasado, quizás podría haber resultado vencedor.

¿Qué cosas ocurrieron?

El día anterior al encuentro con Canto, me levanté temprano para el último entrenamiento con Martín, los cuales eran muy temprano debido al fuerte calor. Toqué la puerta de Hernández y Pulgar y nadie abría. Pregunté al personal del hotel si sabían algo y me informaron que acababan de llegar todos los integrantes del cuerpo técnico ebrios y malheridos. Se habían ido a tomar y en el regreso tuvieron un conflicto con un taxista, el que los atacó incluso con un látigo

¿Y qué consecuencias tuvo aquello?

Lo primero es que ese día Martín solo entrenó conmigo, los demás no estaban en condiciones. Lo segundo y lo más grave fue que los taxistas estaban organizados para interceptarnos y golpearnos el día de la pelea cuando fuéramos en camino. La empresa que manejaba a Canto tuvo que pagarles para que desistieran y no nos atacaran.

¿Y hubo algún otro hecho que pudiera haber desconcentrado a Martín?

Lamentablemente si. Un par de días antes de la pelea alguien del equipo le dijo que Lucio había vendido los derechos de la sociedad que tenían, Vargas, Hernández y Púlgar. Cuando se enteró, Martin se enfureció, quería pegarle a Lucio, fue difícil calmarlo.

Martín tuvo cuatro oportunidades de ser campeón mundial, ¿Por qué cree que nunca pudo conseguirlo?

Martín tenía miedo al éxito y al fracaso. Aquello lo llevaba a perder peso sin explicación aparente, yo compartí habitación con él, pude ver todo lo que comía, pero aún así bajaba de peso, lo que lo llevó incluso a bajar de peso mosca a minimosca. Todo aquello lo hacía entrar demasiado tenso e irritable al ring, solo con ganas de destrozar al rival y culpándolo de sus padecimientos. Fue lo que ocurrió en la pelea con el japonés Gushiken, donde culpó a los japoneses de haberlo drogado. Otro problema importante era que le faltó sentido de profesionalismo, le sacaba el cuerpo a la preparación física full time.

La hipnosis

Titular del diario mexicano Esto previo a la pelea con Canto

Parte importante del proceso de preparación consistía en realizar hipnosis, ¿Cómo era aquello?

En las sesiones de hipnosis la idea era inculcarle todo aquello que psicológicamente fuera de importancia en el combate, como dosificación de la agresividad, calma, confianza en sus medios. Esto lo llevó a que el combate con Canto fuera, sin dudas, el mejor de la carrera de Martín y por eso me siento muy satisfecho.

Todas las personas viven procesos hipnóticos distintos, ¿Cómo eran las hipnosis en Martín?

Eso bastante interesante. Martín olvidaba lo ocurrido durante la hipnosis, sufría de amnesia. Recuerdo la ocasión en que debía ponerse una inyección, pero le tenía miedo a las agujas. Fue el periodo en que entrenábamos en el Estadio Recoleta, donde entrenaba la Universidad de Chile. Realizamos la hipnosis para que se relajara y así Pacheco, el kinesiólogo de la “U”, pudiera ponerle la inyección. Una vez que lo inyectaron Martín se da vuelta y le dice a Pacheco “Ya po´ profe, póngame la inyección”.

La opinión de Sforzini, luego de la revancha entre Martín Vargas y Miguel Canto en el Estadio Nacional

Imágenes de archivo de la pelea entre Martín Vargas y Miguel Canto

Los años posteriores

Luego de la gran pelea en Mérida, Víctor Sforzini recibió una oferta del club mexicano Cruz Azul, dejando atrás su trabajo junto al boxeador más importante de la historia del deporte nacional. Pero su influencia en la vida de Vargas no terminaría ahí, la amistad y el aprecio entre ambos se mantendría a través de los años, tomando especial relevancia cuando el ex-pugilista estuvo detenido luego de su accidente automovilístico en estado de ebriedad en 1985.

“Preparamos un especial de tres horas, donde un grupo del programa fue a visitarlo a la cárcel… La gente no olvidaba a Martín. El país se sensibilizó, lo que llevó finalmente a conseguir el indulto”

¿Cómo recuerda el momento que se entera que Martín estaba preso?

Iba saliendo de mi consulta y veo en un kiosko que el diario La Segunda traía en su portada una entrevista a Martín, donde contaba su testimonio desde su lugar de detención y el drama que estaba viviendo.

Me dirigí a Radio Portales, ya que debía estar, como todas las tardes en el programa “Portaleando la Tarde” conducido por Ricardo Calderón, en la sección “Los Especialistas de Portales”. Conversé con Ricardo y decidimos hablar de lo que estaba sucediendo con Martín.

Iniciaron una cruzada para ayudarlo…

Así es. El objetivo era conseguir que se le otorgara un indulto presidencial, lo que finalmente se consiguó.

¿Cómo lo lograron?

Preparamos un especial de tres horas, donde un grupo del programa fue a visitarlo a la cárcel. Era el programa radial número uno de la radiotelefonía chilena en aquel entonces y además la gente no olvidaba a Martín. El país se sensibilizó, lo que llevó finalmente a conseguir el indulto.

Cristián “La Cobra” Salas junto a su entrenador, Martín Vargas. (Archivo personal)

Finalmente, Martín logró superar todos los obstáculos y hoy en día se dedica a entrenar a otros boxeadores. Para Sforzini, queda la sensación que el país le debe algo a Martín, ya que cuando pasó por momentos difíciles recibió muy poca ayuda y eso fue responsabilidad de todos.

Martín Vargas fue capaz de paralizar a un país expectante de tener un campeón del mundo y a pesar de no conseguirlo dejó bien puesto el nombre de Chile, sin lugar a dudas una leyenda que tarde o temprano tendrá el reconocimiento que se merece.

¡Pega Martín, pega!

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